fbpx

Una joven contó su experiencia en el centro de aislamiento del 9 de Julio

Una joven que se encuentra en el centro de aislamiento del 9 de Julio contó cómo está viviendo en dicho lugar tras estar algunos días cumpliendo con la cuarentena luego de haber presentado síntomas de coronavirus.

 

A través de las redes sociales comentó que los síntomas comenzaron el jueves 24 de septiembre, los cuales fueron «Fatiga a la hora de la siesta, dolor de cabeza, de cuerpo y a la tardecita me subió la fiebre. No le di importancia porque pensé que eran síntomas menstruales habituales».

«La madrugada del Viernes me pongo alarmas cada dos horas para medirme la temperatura, y fue disminuyendo de la mismisima nada, sin tomar ningún medicamento. Me despierto a las 7:30 AM (viernes 25) con dolor de cabeza, sin fiebre. Me tomo un Paracetamol 500. Se me pasa. Llamo al 107 y me dicen que me aisle tres días y si tengo otro síntoma, que llame de nuevo. Estuve flamante todo el Viernes 25 y sábado 26», detalló.

Sin embargo, el «domingo 27 me despierto sin sabor ni gusto. Me asusté mucho porque yo estuve compartiendo vaso y demás cosas con una persona de mi familia que se considera paciente de alto riesgo», dijo Lu Aimo.

«Automáticamente llamo al 107 y les digo que me había enterado de un hotel (Centro de preaislamiento) en el cual iban las personas que tenían dudas si eran covid positivo. Yo no quería saber nada de quedarme en mi casa. Me dijeron que me iban a llamar para confirmarme la disponibilidad del hotel».

 

«Cerca del mediodía me llaman para ofrecerme pasarme a buscar y llevarme al hotel hasta que me hisopen y se vea el resultado. Lo dejé pasar, les agradecí y les dije que no. Me arrepentí, por vergüenza, por pensar que como yo iba a tener covid, no sé, me arrepentí. Pensé que la perdida de sabor y gusto podría ser otra cosa, estaba negada a entender que podría tener el virus.
El Lunes 28 me despierto. Me pongo un limón en la boca y no lo siento. Hago lo mismo con la esencia de vainilla. Intento sentir el olor a palo santo. Nada. Nada. Nada»

«Llamé al 107 y les dije que ya me había decidido irme de mi casa, que por favor me lleven al hotel. Estaba muy triste porque tenía mucho miedo, no por mi, sino que por mi culpa quizá se lo transmití a alguna persona de riesgo. Estaba triste xq tenía verguenza. Estaba triste porque mi familia tuvo que dejar de trabajar, y ni hablar de que no sirve para estar encerrada y quieta. Estaba triste porque no podían ir a ver a mis abuelxs. Estaba triste xq todxs tuvieron que cambiar su rutina diaria por mi culpa.
Me llamaron muchas personas después de eso, Fabiana, una asistente social, Cinti de la Muni, entre elles, el DOCTOR RACCA».

 

Positivo de coronavirus

«Me dijo que no me iban a hisopar porque la perdida de sabor y gusto es un síntoma del covid, que me pasaban automáticamente como positivo. Aún así, me llevaron al hotel.Me pasaron a buscar en un colectivo urbano por mi casa este mismo Lunes a las 18:45 PM. El colectivero era uno de los que me llevaba a Insituto, así que ya lo conocía. Nos actualizamos», manifestó la joven.

«Cuando llego al centro de preaislamiento ubicado en calle Belgrano al 400, me reciben dos seres humanos que parecían astronautas. Por un minuto me sentí repugnante. Cómo si me estarían evitando y tendrían que estar ahí porque no les queda otra»

9 de Julio como centro de aislamiento

 

«No puedo dar muchos detalles del hotel, pero yo estaba en una habitación individual con baño privado, pero no nos permitían salir libremente al patio, teníamos que pedir permiso por mensaje (debíamos tener el menor contacto posible) y si no había nadie, podíamos salir un ratito. Las comidas eran geniales y me llevaban mis viandas vegetarianas. Había enfermeras que te controlaban, seguridad y todo eso. Una atención muy buena».

«El Martes 29 empecé a sentirme mal. Dolor de cabeza y dolor de garganta. Ahí estuve hasta el Miércoles 30 que me llamó Fabiana, me comentó que yo ya soy positivo y por protocolo me debían trasladar al club 9 de Julio. Estaba completamente negada a ir al club sin que me hisopen, con personas que ya eran positivas. Fabiana me explicó cómo era la onda y me calmé un poco».

 

Al centro de aislamiento

«Siendo las 15:00 hs del Miércoles 30 de Septiembre, me pasa a buscar el gentil colectivero y me trae al club 9 de Julio, en el cual estoy actualmente.Cuando entré me ubicaron en una cama con un kit que contenía juegos de sábanas nuevos, toallones y una bolsita con artículos de higiene personal».

«Me hice amiga de un pastor, un pibe de Zenón Pereyra y un loco del Barrio Antártida. A veces pienso la cantidad de personalidades disidentes que existen. Acá también respetan mi menú vegetariano y todas las personas son muy agradables, las que trabajan y las que somos pacientes. Te hacen sentir re bien».

«Hay una biblioteca con muchos libros de Angel Balzarino y algunos ensayos de mis profes de la carrera de Lengua del ISP. Hay patio al que se puede ir libremente, ping pong, cartas, hojas, lápices, tele con Netflix, wifi, etc. También viene la doctora y las enfermeras a controlarnos y a preguntarnos si necesitamos algo todo el tiempo, al igual que les chiques de seguridad que son geniales», afirmó

«Acá sigo yo, me dan el alta el Jueves 8/viernes 9, si es que no tengo síntomas. Desde que entré tengo dolores de cabeza y de garganta, pero normales».

 

Reflexiones y agradecimiento

Sentí miedo, mucho miedo, angustia, lloré, patalié, hubo noches que no dormí. Tuve mucha ansiedad, y con los días lo aprendes a llevar. También pienso que estoy acá por cuenta propia (a diferencia de otros), porque no quiero que le pase nada malo a nadie.

«Cuento esto ya no desde la vergüenza, sino desde el testimonio para que entiendan que no le van a dar importancia al virus hasta que estén en peligro ustedes o alguien que aman, porque a veces es difícil entender que nos puede tocar a cualquiera.
Acá adentro se pone en juego que tan humanos somos. Acá somos todos una comunidad, que venimos de distintas realidades pero que cuando cruzas esa puerta ya no hay edad ni clase social que nos divida: somos todos iguales».

«Está de más agradecer a todas las enfermeras, la doctora, la chica de limpieza y mis nuevos amigos de seguridad. La Cinti de la Muni que me habla a ver cómo estoy, al igual que Fabiana que me llama todos los días. Mi familia que me manda ropa, a Andre que se toma el trabajo de ir a buscar mis cosas a mi casa y traerlas, y a todas las personas que se preocuparon por mí», agradeció Aimo

 

Hola, amigues. Como algunes ya saben, soy COVID positivo.
Hago este post para contar mi experiencia conviviendo con el…

Publicado por Lu Aimo en Domingo, 4 de octubre de 2020

Posts Relacionados