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Las lluvias en el Norte de Santa Fe generaron malos rindes de girales y menos superficie algodonera

En el área algodonera Este, sólo pudo sembrarse la mitad del área proyectada. La oleaginosa, cuya cosecha se dio por finalizada, acusó en los rindes el impacto de los anegamientos. También hubo pérdidas en lotes de maíz. La soja de primera, muestra un buen estado general, aunque la humedad potencia malezas y plagas.

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El monitoreo sobre el centro norte santafesino que realiza semanalmente el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), refleja el impacto que tuvieron las excesivas precipitaciones en Vera y General Obligado entre el 10 y el 16 de enero. “Lotes encharcados, anegados, con impactos como consecuencia de los excesos hídricos”, indica el reporte que difundió este miércoles 17 la Bolsa de Comercio de Santa Fe. En cambio, las lluvias fueron adecuadas y beneficiosas en las áreas más próximas a la región central.
El trabajo muestra el estado de los cultivos de girasol, maíz temprano, soja temprana y soja tardía resembrada y en crecimiento, en condiciones óptimas de disponibilidad de agua útil.
Las características climáticas del período posibilitaron la aparición y desarrollo de malezas e insectos, situación que reguló las distintas tareas de control. También influenciaron los procesos de implantación y cosecha. Por ello, la siembra del algodón finalizó y muy lentamente continuó la de los cultivos tardíos (de segunda), maíz y soja, en distintos ámbitos santafesinos.

Algodón

En la zona algodonera, fue la cuarta semana con precipitaciones que en general, tuvieron importantes y abundantes registros puntuales que afectaron a los cultivos en las últimas parcelas en plena emergencia, como así también a los lotes implantados anteriormente y en otras, con posiciones topográficas bajas, por anegamientos se perdió población vegetativa.
La parte este del norte provincial fue y continuó siendo la más complicada. Como consecuencia del período húmedo que la impactó, se estimó una reducción del 50 % del área proyectada inicialmente. Esto se debió a dos razones fundamentales: porque no se llevó a cabo la implantación o porque lo que estuvo sembrado se perdió por anegamiento o planchado del lote.
En tanto, en el sector oeste algodonero se concretó prácticamente la totalidad de la superficie estimada, encontrándose en mejores condiciones por recibir menor cantidad de precipitaciones y con una mejor distribución. Por los escenarios ambientales no se llevaron a cabo los seguimientos regulares durante el período pero, los futuros pronósticos de estabilidad permitirían una mejor realización de los monitoreos regulares y posibilitarían la evaluación real del total de la superficie final alcanzada.

Girasol

La realidad del cultivo de girasol en el SEA, presentó dos escenarios bien diferenciados. En la zona norte finalizó la cosecha de una compleja campaña gruesa, con evidentes daños y perjuicios por las abundantes precipitaciones registradas en las últimas semanas, durante el proceso de recolección. Los rendimientos promedios alcanzaron valores mínimos que oscilaron desde 09 - 12 qq/ha y máximos de 16 - 17 qq/ha a 20 - 24 qq/ha.

Por otra parte, en el centro y sur a los cultivares se los encontró en etapas de fin de floración o fructificación. En estado bueno a muy bueno como resultado de las precipitaciones. Continuó muy lentamente el proceso de cosecha, particularmente en el centro norte de los departamentos Las Colonias, La Capital, San Cristóbal y Castellanos. Los rendimientos promedios alcanzaron valores mínimos que oscilaron desde 12 a 14 qq/ha y máximos de 20 a 24 qq/ha. En general, el estado de las parcelas se consideró de bueno a muy bueno pero, el principal inconveniente, nuevamente lo provocó el número de aves, especialmente palomas, en la etapa de madurez de la oleaginosa.

Maíces y sojas

En cuanto a los maíces de primera, volvieron a atravesar otro período con precipitaciones, altos contenidos de humedad en el suelo y temperaturas diarias medias a altas que nuevamente favorecieron la normal evolución o desarrollo de los cultivares y fueron aprovechadas al máximo por el cereal, que se encontraba en pleno estado de floración o inicio de fructificación.

Al 98 % de los maizales se los evaluó en estado bueno a muy bueno, con lotes excelentes, porque desplegaron todo su potencial genético y un 2 % en regulares condiciones, afectados particularmente por los excesos hídricos o las posiciones topográficas bajas de los predios, por lo que sufrieron encharcamientos y/o anegamientos, dado que el líquido elemento no escurrió, no drenó o no se infiltró y provocó la muerte de los ejemplares. No se observaron plagas de importancia.
Los cultivares de soja temprana (de primera), presentaron muy buen progreso de estructura de plantas, altura, volumen de la masa foliar y un favorable inicio del período de floración, evolucionaron muy positivamente a las condiciones reinantes.
Dicha realidad, permitió que en toda el área, donde se desarrollaron y expandieron las malezas, como así también los insectos, con el monitoreo y seguimiento intenso durante las posibles ventanas climáticas, se desplegaron distintas estrategias de tareas de control.
Mirador Provincial.

Malos números

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