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Brutal asalto a mano armada en Villa Gobernador Gálvez terminó con un muerto y un herido

Fue la noche del martes en barrio Coronel Aguirre. El padre tenía 51 años. Su hijo de 27 años quedó internado grave en el Heca.

 

Andaban por acá y los estaban esperando. Los emboscaron. Esta gente (por los Escobar Palacios) no es de Las Flores. El problema en este barrio es que hay mucha gente vendiendo y eso hace que las balaceras sean de todos los días”. La explicación, en tono cordial, de una vecina de Marcos Paz al 1800, en la parte más empobrecida de barrio Coronel Aguirre de Villa Gobernador Gálvez, colocó en contexto el ataque a balazos que este martes por la noche terminó en muerte para Luciano Ramón Escobar Palacios, de 51 años, y heridas de gravedad para su hijo Guillermo Hernán, de 27.

Los dos hombres caminaban por un sendero usado por los carreros que conecta el puente sobre el arroyo Saladillo a la altura de la prolongación de calle San Martín de Rosario y que tiene como desemboca en Marcos Paz al 1800. Cuando los Escobar asomaron, alrededor de las 21.30, la nariz por calle Marcos Paz fueron recibidos con plomo calibre 9 milímetros. Además del saldo trágico al menos media docena de proyectiles impactaron en dos viviendas de una misma familia.

Marcos Paz al 1800 marca una de las zonas más ricas en pobreza estructural y calles de tierra que se pueden conseguir en el oeste de Villa Gobernador Gálvez. A la vista está que la mayoría de los vecinos son carreros que se ganan la vida cirujeando y que para optimizar recursos utilizan un camino de tierra extraoficial construido con la prepotencia del paso de carros y caballos. Ese camino, que conecta el puente sobre San Martín a la altura del Saladillo con el patio trasero de Coronel Aguirre, tiene alrededor de 700 metros costeando siempre el arroyo. Es una autopista de carreros que entran y salen del barrio. También es una ruta de contacto alternativa entre el empobrecido barrio de VGG con las barriadas de Las Flores Sur y San Martín Sur.

“En las últimas semanas el barrio está más áspero. Muchas balaceras. No sólo por acá sino también por calle San Lorenzo y también por 9 de Julio (las paralelas a uno y otro lado de Marcos Paz). Todos se meten en sus casas temprano porque nadie sabe que puede pasar”, explicó una vecina. Otro detalle en la recorrida es la cantidad de carteles de “se vende esta casa”, junto a un número de celular.

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“Todos nos queremos ir, pero quien te va a comprar a un precio con el que puedas conseguir otro lugar para vivir”, contó un vecino mientras a unos pocos metros un grupo de pibitos jugaba a la pelota emulando a ser Messi en el medio de la calle polvorienta y una jauría de perros pequeños. “El problema es que hay mucho lugares que venden en poco espacio. Eso trae conflictos. Y los conflictos balaceras”, agregó otro residente.

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