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¿Carnaval con protocolos?: en Gualeguaychú mantienen la esperanza de realizarlo durante seis noches

Se mantiene la esperanza latente de realizar el Carnaval del País en Gualeguaychú, Entre ríos. Continúan planificando los protocolos para poder concretarlo.

 

La provincia de Entre Ríos y, en particular Gualeguaychú, alberga la esperanza de poder concretar el tradicional carnaval. Según lo que fue informado, desde la Municipalidad pidieron pautas mínimas a la Comisión Central en relación a la cantidad de integrantes, la capacidad del Corsódromo y ayuda monetaria.

Aunque ya se conoció la suspensión del Carnaval de Corrientes y la postergación del mismo espectáculo en Río de Janeiro, en Gualeguaychú no bajan los brazos. Esperan poder concretarlo el próximo verano en una versión más reducida.

En medios de comunicación, concretamente Radio Cero, Ricardo Saller, representante del Club de Pescadores y presidente de la Comisión del Carnaval, dijo: «Vemos lo que está pasando en otras ciudades, y a veces no sé si somos unos innovadores, unos inconscientes o realmente unos optimistas».

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Carnaval protocolar

En caso de realizarse, se solicitaron para la realización seis noches:  la primera el último fin de semana de enero, dos durante el fin de semana largo de carnaval y las otras tres repartidas en los sábados de febrero.

Participarían del espectáculo cinco comparsas, cada una con un promedio de 180 integrantes y tres carrozas (contando la de los músicos). También, la última reina -Laura Castiglioni, representante de la comparsa O’Bahía- prolongaría su reinado hasta la edición 2022.

 

Lo más importante destacado por los organizadores es la ayuda económica del Estado indispensable para la realización de la edición. Esta tendría que ser de entre 18 y 20 millones de pesos.

«Fuimos muy claros con el Municipio y con Provincia: si no tenemos el apoyo económico de algún ente nacional, provincial o municipal, es imposible realizar el carnaval. Si no hay respaldo económico del Estado no vamos a salir a la pasarela. En lo personal, como representante del Club de Pescadores, no voy a salir a rifar el patrimonio del club. Sin plata, no hay carnaval», enfatizó el representante de la comparsa O’Bahía.

La necesidad de dinero se debe a que la puesta en marcha del Corsódromo es elevada, pero además hay que encarar los costos de las comparsas. «El costo del Corsódromo es carísimo. Pagarles a todas las personas es de alrededor de 2000 trabajadores, y a esto hay que sumarle los trabajadores de las comparsas», explicó y enfatizó en que la concurrencia al Corsódromo no terminará a rendir los costos de esta versión reducida del Carnaval del País debido a que sólo habría una capacidad de entre 6 mil y 8 mil espectadores para poder mantener el distanciamiento social.

«Estamos construyendo sobre el agua. Sigo creyendo que es muy difícil que haga carnaval la próxima temporada», sostuvo Saller, aunque inmediatamente aclaró que «no salir también sería un golpe mortal para los clubes. Se resiente toda nuestra estructura, tanto en los deportes como en la estructura de los colegios. Y para la ciudad también va a ser un gran golpe».

 

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