fbpx
SEGUINOS EN LAS REDES
SEGUINOS EN LAS REDES

¿Cómo se definirá al sucesor de Franzini?

Las normas canónicas establecen que el Papa es el único con potestad de designar a nuevos obispos. Lo que podría hacer Francisco.

 

La repentina muerte del arzobispo Carlos María Franzini ocurrida ayer a la mañana pocos meses después de someterse a una operación oncológica debido a un cáncer de intestinos, dejó sorpresivamente a la Arquidiócesis de Mendoza sin su líder, y si bien existen mecanismos para mantener la organización de la institución religiosa católica local mientras el puesto está vacante, el Vaticano deberá designarse a su sucesor.

Ante el apartamiento de un obispo de la titularidad de una diócesis (o arquidiócesis), la única autoridad que puede designar a un nuevo responsable de la misma es el papa, por lo que en este caso recae la decisión en Francisco, quien supo mantener un estrecho vínculo de amistad con Franzini desde la década de 1990, cuando ambos iniciaban sus carreras en la curia argentina.

Mientras tanto, la arquidiócesis de Mendoza (de las que son sufragáneas las diócesis de San Rafael y Neuquén) estará a cargo del actual obispo auxiliar, monseñor Dante Braida.

De todos modos, aún debe asumir el segundo obispo auxiliar, monseñor Marcelo Mazzitelli, que había sido nombrado en ese cargo por Francisco a principios de noviembre de este año y que todavía no hizo posesión de su puesto. El pontífice había designado a este sacerdote proveniente de la Congregación para el Clero del Vaticano, para trabajar en conjunto con Braida mientras Franzini trataba sus problemas de salud.

 

Lo que dice el Código de Derecho Canónico

El Código de Derecho Canónico de 1983, que está vigente en la actualidad, establece en el canon 377 del Capítulo II el procedimiento y las opciones que posee el papa para designar a un obispo:

 

  1. El Sumo Pontífice nombra libremente a los Obispos, o confirma a los que han sido legítimamente elegidos.
  2. Al menos cada tres años, los Obispos de la provincia eclesiástica o, donde así lo aconsejen las circunstancias, los de la Conferencia Episcopal, deben elaborar de común acuerdo y bajo secreto una lista de presbíteros, también de entre los miembros de institutos de vida consagrada, que sean más idóneos para el episcopado, y han de enviar esa lista a la Sede Apostolica, permaneciendo firme el derecho de cada Obispo de dar a conocer particularmente a la Sede Apostólica nombres de presbíteros que considere dignos e idóneos para el oficio episcopal.
  3. A no ser que se establezca legítimamente de otra manera, cuando se ha de nombrar un Obispo diocesano o un Obispo coadjutor, para proponer a la Sede Apostólica una terna, corresponde al Legado pontificio investigar separadamente y comunicar a la misma Sede Apostólica, juntamente con su opinión, lo que sugieran el Arzobispo y los Sufragáneos de la provincia, a la cual pertenece la diócesis que se ha de proveer o con la cual está agrupada, así como el presidente de la Conferencia Episcopal; oiga además el Legado pontificio a algunos del colegio de consultores y del cabildo catedral y, si lo juzgare conveniente, pida en secreto y separadamente el parecer de algunos de uno y otro clero, y también de laicos que destaquen por su sabiduría.
  4. Si no se ha provisto legítimamente de otro modo, el Obispo diocesano que considere que debe darse un auxiliar a su diócesis propondrá a la Sede Apostólica una lista de al menos tres de los presbíteros que sean más idóneos para ese oficio.
  5. En lo sucesivo no se concederá a las autoridades civiles ningún derecho ni privilegio de elección, nombramiento, presentación y designación de Obispos.

Por su parte, el canon 378 indica los requisitos que debe tener el aspirante: «Para la idoneidad de los candidatos al Episcopado se requiere que el interesado sea: linsigne por la firmeza de su fe, buenas costumbres, piedad, celo por las almas, sabiduría, prudencia y virtudes humanas, y dotado de las demás cualidades que le hacen apto para ejercer el oficio de que se trata; de buena fama; de al menos treinta y cinco años; ordenado de presbítero desde hace al menos cinco años; doctor o al menos licenciado en sagrada Escritura, teología o derecho canónico, por un instituto de estudios superiores aprobado por la Sede Apostólica, o al menos verdaderamente experto en esas disciplinas».

 

Lo que sucede en la práctica

El derecho canónico establece parámetros flexibles para la designación de obispos. Es así que, en definitiva, el papa termina imponiendo su voluntad. Tomando en cuenta la tradición, generalmente el sumo pontífice designa como arzobispo a un obispo con cierta trayectoria en el manejo de otras diócesis menores, como sucedió con Franzini, quien reemplazó a José María Arancibia a fines de 2012 tras presidir durante 13 años la Diócesis de Rafaela, por decisión de Benedicto XVI.

Sin embargo, existen varios antecedentes sobre que el pontífice designe como arzobispo a un sacerdote de la misma u otra diócesis en la que no tenga experiencia. Un caso así se produjo en agosto de este año, cuando Francisco designó como titular de la Arquidiócesis de Tucumán al párroco tucumano Carlos Sánchez, que en ese momento tenía a su cargo la basílica Nuestra Señora de la Merced-La Victoria de la capital provincial.

Ante este panorama, y considerando el carácter innovador del sumo pontífice argentino en algunas cuestiones institucionales, la curia mendocina está con incertidumbre y a la espera de lo que se resuelva en el Vaticano.

 

Pasos de la ceremonia para despedir a Franzini

Los restos del arzobispo de Mendoza Carlos María Franzini, fallecido ayer a los 66 años, son velados desde el viernes a las 19 en la catedral Nuestra Señora de Loreto y permanecerán allí hasta hoy a la tarde, cuando se realice la misa de exequias que procederá al traslado del cuerpo del religioso al mausoleo.

Debido a la festividad religiosa de la Inmaculada Concepción, la ceremonia de cuerpo presente se realizó en conjunto con la tradicional misa de la conmemoración mariana, que fue presidida por el presbítero Diego Resentera, rector del seminario diocesano de Mendoza.

En la misa estuvieron presentes distintos representantes del Arzobispado, como así también numerosos religiosos y feligreses que asistieron voluntariamente para despedir los restos del fallecido monseñor.

El cuerpo de Franzini permanece en la sala de la catedral hasta las 18 de hoy, y a partir de esa hora se llevará a cabo la misa de exequias, realizada por el obispo auxiliar Dante Brieda. Se espera la asistencia de familiares del arzobispo, autoridades provinciales, obispos de otros sitios del país y representantes eclesiásticos, como el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea.

La misa de las exequias incluye el responso, que consiste en el traslado del cuerpo de Franzini hasta el mausoleo de los obispos, ubicado en la parte trasera de la catedral mendocina, donde tendrá su última morada junto con los demás titulares de la arquidiócesis.

 

Fuente: www.mdzol.com

Posts Relacionados