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Condenaron a un hombre por arrancarle la oreja a su pareja con la boca

La Justicia condenó a un hombre de la ciudad de Coronda, que le arrancó la oreja a su pareja, durante una discusión en la vivienda que compartían. Tiene 24 años, en marzo firmó un abreviado por cortarle el dedo a una persona y el 24 de junio mordió a su concubina, cercenando el pabellón auricular izquierdo. Afortunadamente, se le pudo practicar una cirugía de reimplante a la víctima.

 

El juez de la IPP Gustavo Urdiales admitió este jueves el acuerdo de juicio abreviado y resolvió en audiencia condenar a Raúl Ojeda por el delito de “lesiones graves dolosas por deformación permanente del rostro, calificadas por ser la víctima pareja del imputado y darse en un contexto de violencia de género”.

 

El escrito contenía las firmas del fiscal de Coronda, Marcelo Nessier, la defensora pública Silvina Corvalán y el acusado, así como la conformidad de la víctima. La pena que deberá cumplir es de 5 años de prisión efectiva, y fue unificada con la dictada el 11 de marzo por el juez Nicolás Falkenberg, que condenó a Ojeda a 3 años de cumplimiento condicional por los delitos de “lesiones dolosas graves en concurso real con amenazas calificadas por el uso de arma de fuego”.

¡Mami, me arrancó la oreja!” alcanzó a gritar la chica de 21 años la mañana del 26 de junio, antes de que su padre entrara a la habitación y le sacara a su novio de encima. La agresión se dio en medio de una discusión, en la que él le recriminaba que tenía “otro macho”.

Cuando la policía arribó al lugar, la madre de la víctima los esperaba con la oreja de su hija entre sus manos. Dentro de la vivienda, ubicada en la intersección de la calle Concejal Gagliano y bulevar Oroño de Coronda, Ojeda había sido reducido por su suegro y su hermano. Este último reside en una casa lindera a la propiedad y acudió al oír los gritos.

En su declaración, el padre de la chica recordó que el hoy condenado “estaba borracho, re drogado, estaba re falopeado” cuando llegó esa mañana, después de pasar toda la noche afuera. “Ellos siempre discutían”, de hecho era común para los padres de la joven tener que llamar a la policía, “pero con esto que hizo se fue al carajo”.

 

 

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