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Eduardo Schaberger Poupeau, astrofotógrafo rafaelino

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Primera parte: Eduardo Schaberger 1

Segunda parte: Eduardo Scaberger 2

 

En la mañana de domingo, Eduardo Schaberger Poupeau, destacado fotógrafo rafaelino y especialista en astrofotografía, dialogó con Carlos Ulik por LT28 Radio Rafaela.

Destacó la educación, el sacrificio, el trabajo y el esfuerzo como plataforma fundamental de cumplir con su sueño de fotografiar el cosmos.

Quien recorre las redes sociales no puede dejar de maravillarse con las fotos que sube este fotógrafo rafaelino, enamorado del cosmos desde su infancia, en la que soñaba con ser astrónomo.

Eduardo contó que todo empezó cuando él era muy chico. “Cuando tenía 10 años ya era un apasionado por la astronomía. Estimo que un poco sería por la época. Nací en el ‘73, viví toda la época de la conquista del espacio, de las estaciones espaciales, el transbordador… cosas que me impactaron mucho y me hicieron nacer este amor por la astronomía”.

Además, agregó: “me crie en una familia humilde, me criaron mis abuelos. Mi abuelo era albañil por lo que posibilidades económicas no había como para tener equipos (telescopios, por ejemplo), pero nada impidió que pueda seguir adquiriendo conocimientos. Era clásico verme en la biblioteca de la escuela leyendo libros sobre el tema. Siempre me apasionó. Cuando tenía 12 años me preguntaron que quería ser y yo respondí que quería ser astrónomo”.

“Luego la vida te va llevando por distintos caminos. Estudié computación, luego fotografía, y en los últimos años empecé a reflotar mi amor por la astronomía, amor que nunca perdí. Ahí empecé a equiparme. Vi que las posibilidades que dan las cámaras actuales me iban a permitir hacer cosas muy buenas en fotografías y uní dos pasiones: la fotografía y la astronomía”.

“Empecé a investigar, a comprar mis primeros telescopios, mis primeros equipos y, sobre todo, a aprender. No hay nadie en la Argentina que te enseñe por lo que soy autodidacta. Hay que buscar, investigar, aprender uno mismo”.

Cuando se le preguntó sobre cómo hace una persona para ejercer su vocación teniendo en cuenta el costo económico, expicó: “los equipos no son económicos. Además tenemos la realidad de nuestro país. No es tan fácil traer equipos. Los que se usan para astrofotografía hay que traerlos de Estados Unidos o Europa. No es que uno compra todo de una. Todo se va haciendo con trabajo, esfuerzo, sacrificio -no irme de vacaciones, seguir con el mismo auto de siempre, todo ese tipo de cosas-.”.

Contó que sus abuelos dudaban de su amor por el cielo y las estrellas. “Un poco por eso empecé a estudiar computación. Estaba en auge, como cuando lo era ser médicos cuando ellos eran jóvenes”.

“Yo soy curioso, me gusta un poco todo. Entonces no me costó hacerlo porque me apasiona también y es algo que hoy sigo usando. Pero esa cosita latente de la astronomía siguió y ahora lo hago. Siempre tuve apoyo. La astronomía es algo que a casi todo el mundo le gusta. Si vos invitas a alguien a ver la luna, seguro le va a gustar, no es algo distante”.

Respecto a su foto favorita, dijo: “el año pasado hice una foto panorámica en Córdoba, en Cerro Colorado, de todo el arco de la vía láctea a las 2 de la mañana. Estaba justo en ese momento Saturno y Júpiter, y ser formó un triángulo muy llamativo. Por esa foto me dieron un premio de una página que se llama ‘La Foto Astronómica del Día Amateur’, a la que mandan fotos todos los astrofotógrafos del mundo”.

En relación a viajar por profesión, explicó que “sin dudas, iría a Islandia. Es muy loca en su geografía: tenés un 10% de su superficie habitable, el resto son volcanes, montañas y muy buenos cielos. Además está la posibilidad de fotografiar auroras boreales”.

Sobre agrupaciones de astrofotógrafos, contó que “no hay nada organizado. Sólo hay foros para compartir lo que hace y recibir consejos de otros colegas. Intencionalmente sí hay. Hay personas que hacen cosas buenas pero se dedican a una especialidad: el sol, la luna, el cielo profundo, paisaje astronómico. Lo hacen por gusto, y por las dificultades que representan, cada uno requiere equipos diferentes. Yo estoy en la etapa en la que me gusta todo”.

“Yo soy fotógrafo, ese es mi trabajo. Nunca dejaré la astrofotografía. Paso de los niños a las estrellas. A veces estoy tres horas haciendo fotos a un objeto y luego tengo muchas horas de procesamiento digital”.

“Me acuesto muy tarde, me gusta la noche como a todos los amantes de las estrellas. El tema de la astronomía es que hay fenómenos que se producen ese día a esa hora y allí tenés que estar. No lo podes programar y hacerte tiempo…es en un momento o no lo haces más”, cerró Eduardo.

 

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