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Ero Borgogno y el autódromo: una historia de amor eterno

Luego de su renuncia a la Presidencia de Automovilismo de Atlético, Ero Borgogno contó su historia en #HoyYMañana. “Al Autódromo lo hicimos los dirigentes trabajando”, aseguró.

Escucha la nota completa.

Primera parte: Ero Borgogno1

Segunda parte: Ero Borgogno2

Tercera parte: Ero Borgogno3

 

“Tengo una historia muy larga. Tuve la suerte de que, cuando mis padres vinieron desde el campo a vivir a Rafaela, nos instalamos en una casa a una cuadra de Atlético y ahí fue el inicio de una larga carrera dedicada a la institución (primero al fútbol pero, fundamentalmente, al automovilismo)”, contó Ero.

Borgogno dedicó su vida al autódromo, al Club Atlético y al automovilismo. “Me encanta el automovilismo pero lo que más me gusta es organizar carreras, hacer el trabajo previo o hacer obras”, explicó. “Cuando hay una carrera prácticamente no puedo dormir, me paso la noche pensando ‘¿me faltará pintar algo, cortar algo acá, que los muchachos hagan tal cosa allá?”, dijo.

Agregó: “la carrera la vivo, la siento. Toda la vida, desde que empecé a ser alguien en el Club Atlético, vi todas las carreras. De las 32 carreras de TC vi 31 y las demás las vi todas”.

 

Cómo empieza a dedicarle su vida al Autódromo y al automovilismo

“Yo era muy jovencito y tenía una novia, y el padre de esa novia era el Ingeniero Báscolo que era el Presidente del Club Atlético. Y no sé si para quedar bien o quedar mal, cuando yo venía del campo los sábados y domingos agarraba el tractor y mi pata de cabra, y daba vuelta con mi pata de cabra (lo que sería hoy una compactadora)”, relató.

Continuó diciendo: “después vendí entradas en las puertas, me ocupé de boxes, fui jefe de seguridad. Y en el año 1966 me llamaron para cuidar el campo -así le decían al autódromo-. Me fui a cuidar el campo junto al señor Félix Berra hasta que en el año ‘70 me llamaron para entrar a la Comisión Directiva. Allí empieza mi historia inmensa con Atlético porque, prácticamente, con el Ingeniero Eduardo Ricotti y Bernardo Kuschnir estábamos todo el día con la cabeza puesta en el automovilismo. Así fue que nació la idea de traer Indianapolis a Rafaela”.

“A partir de ese momento empecé a quedarme horas y horas en el autódromo trabajando para cumplir el objetivo de traer a las 300 Indy. Y en el año 1972 me nombran Presidente de la Subcomisión de Automovilismo, cargo al que renuncié. Pero sólo al cargo, porque pienso seguir trabajando en el autódromo unos años más”, contó Ero.

 

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