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“Es un milagro”: La conmovedora historia de Sebastián que recibió el alta tras 65 días de internación por Covid

“Me dijeron que Sebastián se moría. Llegó con bacterias en sangre, en orina, el 100% de los pulmones tomados, sin presión arterial, con shock séptico. No lo podía creer”, contó Flavia. “Los médicos me decían que era cuestión de horas, que se iba a morir”.

 

Flavia Oscares y Sebastián Pesaresi son vecinos de Porteña, que atravesaron una verdadera odisea como consecuencia de la pandemia. En diálogo con Oscar Gómez, corresponsal de RADIO RAFAELA, Flavia contó cómo atravesaron ambos la enfermedad y cómo se fue recuperando su marido a pesar de haber recibido los peores pronósticos.

El total, fueron 65 los días de internación que vivió Sebastián, 11 en San Francisco y 54 en Córdoba. De esos últimos, 48 días estuvo en terapia intensiva en coma inducido, precisó Flavia con mucho detalle, que estuvo a cada paso acompañando su pareja.

Foto ilustrativa

 

Ambos contagiados

“Nosotros dimos positivo el 24 de marzo, no sabemos de dónde porque nos cuidábamos muchísimo. Yo ese miércoles me sentía rara y me fui a hisopar a las 9 de la mañana dando positivo. A la hora se fue a hisopar Seba que dio positivo también”, comenzó diciendo Flavia.

“Los primeros días los tomamos como un parate, para relajarnos un poco y dejar de estar tan pendientes del trabajo. No tuvimos síntomas, no perdimos ni el gusto ni el olfato, no tuvimos fiebre ni tos, dolores en el cuerpo, nada. Siempre estuvimos en casa, estábamos medicados con antibióticos”, dijo.

“El día 2 de abril, cuando ya estábamos cerquita del alta, empecé primero yo con 39 grados de fiebre, a desaturar (el oxígeno en sangre). Estuve así dos días antes que Sebas, cuando me diagnostican la neumonía bilateral. Empezamos con oxígeno en casa, y apareció Sebas con los mismos síntomas”.

Como consecuencia de ese estado de salud, “el doctor nos mandó a San Francisco, en donde nos internaron en una clínica. Al día diez me dan el alta a mí y yo veía que Sebastián no avanzaba”.

“Entonces le pedí ayuda a una amiga que es doctora y me guio en lo que teníamos que hacer. Lo trasladamos a Córdoba el martes 13 de abril. Llegamos con la ambulancia y, después de cinco minutos, me llamaron de la terapia y me dijeron que Sebastián se moría. Llegó con bacterias en sangre, en orina, el 100% de los pulmones tomados, sin presión arterial, con shock séptico. No lo podía creer”, contó Flavia.

“Cuando la doctora me dijo que lo iba a intubar, le dije ‘Seba, te estás muriendo’, cuando él estaba consciente. Fue la última charla. Algo adentro me decía que él iba a estar bien, pero los médicos me decían que no, que era cuestión de horas, que se iba a morir”, siguió contando.

Foto ilustrativa

Una interminable internación sostenida por la fe

“Los primeros 13 días, el parte médico era por teléfono, y siempre igual, nunca fue alentador. Siempre mantuve la fe de que lo único que yo iba a recibir eran partes médicos, que nunca me iban a llamar fuera de hora”.

Para acompañar a Sebastián, “me quedé en Córdoba, me prestaron un departamento”, contó Flavia. “Los primeros 13 días no lo podía ver, pero me iba todos los días a la clínica, había localizado la ventana donde estaba la terapia. Tomaba mates frente a la clínica, le ponía música, le hablaba, le decía que de Córdoba no me volvía si no era con él”.

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Críticas complicaciones

“Al día 14 pude verlo y ese día empeoró. A la noche le entró una bacteria en los pulmones por la intubación y volvió a como estaba el primer día, sin presión arterial, con todos los órganos colapsados, mucha fiebre. Me decían que estaba en estado crítico muy grave”, relató la mujer, conmocionada.

“Los médicos me miraban como diciendo ‘¿usted no entiende que está grave?‘ y yo les decía que sí, pero que estaba vivo. Todos los días iba y le hablaba, le hacía reiki. Yo soy maestra de reiki”.

 

La fe como motor

Flavia contó que se apoyó en su fe para seguir adelante a apoyando a Sebastián. “Tuve señales, como una canción. Un día fueron los amigos, y con los que siempre hacíamos karaoke, hacíamos duetos. Una vez nos había tocado a nosotros imitar a Andrea Bocelli y Marta Sánchez y habíamos cantado la canción Vivo por ella. Eso fue en el año 2015”.

“Y ese jueves, esperando el parte médico, teníamos puesto a Arjona en YouTube y de la nada en el televisor apareció Andrea Bocelli y Marta Sanchez cantando Vivo por ella. Nos quedamos mirando y nos dijimos que era una señal. Me aferraba mucho a esas señales”, dijo.

Además, “confiaba mucho en él, confiaba en Dios, y también tengo que mencionar a la gente. Sentimos que la gente nos abraza continuamente, que nos sostienen, no nos dejan caer”.

“Yo esto lo tomo como aprendizaje de vida, de que se puede, de que Dios existe, de que los milagros también existen”.

“Esto es un milagro, los médicos lo dicen. La doctora de Sebas siempre fue muy cruda con los partes. Tras el alta, se sacó el barbijo, me mostró su cara, lloraba y me dijo ‘realmente Sebastián me hizo creer en los milagros. La medicina decía que no iba a vivir y él vive’”.

 

Entrevista completa:

 

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