fbpx
SEGUINOS EN LAS REDES
SEGUINOS EN LAS REDES

El Polaco finalista de Masterchef: “No me da asco nada, sé lo que es comer garrón porque no hay carne”

El cantante es uno de los finalistas de Masterchef Celebrity y mientras cocinaba pato y otros ingredientes exclusivos, recordó sus días más duros, que lo hicieron aprender y ser quién es

A días de la gran final de Masterchef Celebrity, El Polaco abrió su corazón y contó a Damián Betular y a Andy Kusnetzoff la dura experiencia que le tocó vivir a los catorce años, que hoy lo llevó a ser la persona que es. Todo surgió a partir de la pregunta del conductor de PH, Podemos hablar, “¿qué comías cuando eras chico?”.

“Yo como de todo. Hubo un momento de mi vida a los 14 años que pasé por algo muy difícil, que crecí casi de un día para el otro, casi en cinco meses pasé de ser un pibe de 14 años a una persona de 40″, comenzó su relato mientras cocinaba un pato y explicó: “Tuve que ir a una fundación, un centro de rehabilitación porque no tenía un lugar para vivir. Estuve 6 meses, donde comíamos de todo: íbamos a recuperar verduras, comíamos menudos de pollo, carcasas que íbamos a recuperar a las pollerías. Era una fundación donde estuve seis meses internado”.

Esa experiencia le cambió la vida. “Ahí uno empieza a valorar un montón de cosas. Y después de eso mi vida cambió porque no me da asco nada, sé lo que es comer y que no haya carne, comer garrón. Es feo no tener para comer, si tenés no te das cuenta, pero verdaderamente te das cuenta cuando no tenés para comer. Si me preguntás qué como, yo como de todo gracias a esa experiencia que tuve. Me gustan todas las comidas, no le hago asco a nada. Aprendí a vivir con nada, así que la vida siempre te va poniendo cosas, para mí maravillosas. Yo también soy un agradecido de la vida por todas las cosas que me dio, malas y buenas, aprendí un montón”.

Hace unos años, cuando participó del Bailando, Ezequiel Cwirkaluk, como es su verdadero nombre, relató en Pronto detalles de su infancia: “Vivía con mi papá Jorge Carlos, mi mamá Mariana y mis hermanos Jonathan y Rocío. En principio tuve una vida más o menos normal, pero después hubo situaciones feas”.

Su mamá era ama de casa y su padre tenía una fábrica de aberturas, pero su adicción lo hizo perder su negocio: “Hasta mis cinco años estuvimos bien, pero después, nos quedó sólo la casa y él estuvo internado. Mi vieja nos tuvo que bancar con 150 pesos que cobraba de un plan. Vivíamos del trueque y de vender lo que teníamos. Pero empezó un infierno en mi hogar y crecí de golpe”.

“Tenía que estar detrás de una persona a la que por su estado no le importaba nada. Yo a los siete años tenía gastritis, en lugar de pensar en pasear con mis padres, tenía que acompañar a mi mamá a buscar a mi viejo a los bares. Seguí estudiando, pero no teníamos un mango, a mis diez años mis padres se separaron. Mi mamá estaba desbordada tratando de mantenernos, porque con cuarenta años y sin el colegio, no es fácil conseguir trabajo”, había recordado.

A los catorce, y con el fin de aliviar a su madre y que ella tuviera una boca menos que alimentar, tomó una drástica decisión: “Me interné en un centro de rehabilitación en Córdoba para que mi mamá no se tuviera que ocupar de mí. No tenía adicciones, pero no quería molestar en mi casa”. Tras seis meses de internación, salió “hecho un hombre”.

Dejando al niño atrás, salió determinado a cambiar su rumbo y el de su familia: “Entendí que las etapas que había quemado de chico no volverían, así que volví a la casa de mi vieja dispuesto a salir adelante”. Fue así como volvió al colegio y aprendió a tocar el bajo, la guitarra y la batería de manera autodidacta hasta que empezó a cantar ya los 17 firmó su primer contrato musical. De ahí en más nunca dejó de trabajar y además de editar varios discos, hizo teatro en Villa Carlos Paz y pasó por programas como el Bailando y Masterchef Celebrity.

Posts Relacionados