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«La empresa nunca puede estar desligada del medio en el que está»

Así lo afirmó Marcelo Modenesi,  propietario de VMC, sobre la decisión de donar el mástil en una nota realizada en el programa Hoy y mañana, que conducen Elida Thiery y Carlos Scalzo. 

 

Entrevista parte 1: modenesi 1

Entrevista parte 2: modenesi 2

 

«Los recursos municipales había que ponerlos en otro lado: en sacar árboles, cortar ramas, reponer las líneas. Pero a partir de una consulta de la Municipalidad sobre quien puede hacer mástiles encontramos que son alrededor de 10 las empresas en el país que se dedican a hacerlos y allí fue que empezamos a pensar en el modo de contribuir con el proceso».

«Además, pensando en todos los pasos administrativos que tiene que dar el municipio para destinar recursos públicos, las negociaciones con la oposición, los distintos presupuestos, la licitación… una cantidad de etapas que demorarían la recuperación».

«Somos metalúrgicos, soldamos caños, es lo nuestro. Son cinco tramos de caños, hay instalaciones que tienen miles de metros de caños y se sueldan en posiciones extremas a metros de altura. Y nosotros podíamos hacerlo tranquilamente en la fábrica”.

«Cuando nos enteramos que los caños del proyecto de Marco Boidi los teníamos nosotros en las estanterías de la fábrica,  dijimos ‘ya está’”.

 

Hoy te vimos muy emocionado…

“Yo decidí esto con ojos de metalúrgico. Luego me enteré del sentir de la ciudad, y que el mástil anterior fue donado por la señora de Ripamonti. Fui cayendo en la importancia histórica que esto tenía”.

“Fue un proceso interesante. He recibido a lo largo del mismo el apoyo de gente amiga, gente que me llamó llorando por la emoción que tenía de que esto se dé. Y al final del acto, ver a los chicos de las escuelas, a los que desfilaron con la bandera, que me inviten a izarla… en un momento creí que no podría hablar. Fue todo muy profundo”.

 

¿Por qué se lo das a la ciudad? ¿Qué tiene Rafaela que hace que todos tengamos deseos de devolverle algo?

«Nosotros tenemos una filosofía de trabajo en la empresa desde hace mucho tiempo. La empresa es la que más ha colaborado con el programa Aprender en la Fábrica. Por la fábrica han pasado 200 pibes, de los cuales tomamos unos 15 y el resto es gente capacitada y están trabajando en otras empresas. Nosotros creemos en eso”.

«Tengo una empresa, pero no me desentiendo del medio en el que vivo, y estoy seguro de que el mástil no será lo último que hagamos por la ciudad. Tengo una filosofía solidaria, es una cuestión natural que la vi en mi papá”.

“El cariño que representa nuestra historia, el esfuerzo de mi padre: lo acompañé desde los 12 o 13 años, tengo un recuerdo tan lindo del esfuerzo, el sacrificio que hizo mi viejo”.

«Hoy el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio, se hacen con todas las herramientas a disposición, las comunicaciones, la tecnología. Ellos hicieron todo sin contar con esos recursos. Un viaje a Buenos Aires desde Rafaela era una epopeya. Se viajaba por la vieja ruta 11 y te llevaba 10 horas para llegar  Buenos Aires. Hoy se te descompone el auto y llamas a una grúa y listo.»

«Mi papá me mandaba a poner en marcha las instalaciones frigoríficas y yo, al final del día, tenía que comunicarle  los avances. Después de trabajar todo el día, eran dos o tres horas  esperando en una cabina de ENTEL para que te lleve la comunicación.»

 

Al final del acto aprovechaste para dejar un mensaje

«Un mensaje que es una propuesta. Nos hacen ver que los argentinos somos capaces de tener logros colectivos. Somos excelentes individualidades pero malos en lo colectivo porque el reflejo del país nos indica que vamos en zigzag. Lo que hacemos con una tendencia política lo destruimos con la otra”.

«Puse el ejemplo de las fábricas: entran miles de personas, cada uno piensa diferente, están en los extremos del pensamiento ideológico, de la religión, en los extremos de las escalas sociales; pero al entrar a la empresa saben lo que tienen que hacer, integran equipos humanos, pueden discutir cómo hacer mejor una cosa, queda afuera todo lo que constituye la famosa grieta”.

“Yo amo ser argentino. Pero uno relaciona, y pregunto: ¿cómo podemos ser más ‘alemanes’ fuera?, y creo que tiene que ver con que la dirigencia ponga objetivos claros. En las empresas nadie duda, vos te vas contento porque cumpliste tu objetivo. Desde el punto de vista del país no hay que entrar ni en soberbia ni en triunfalismos gane quien gane, esto no es para siempre, los gobiernos tienen su desgaste, la soberbia te desgasta por eso creo que es importante que haya una mesa de negociación”.

«Y la mesa de negociación de la Argentina la imagino en Rafaela. Y muchos me dicen que estoy loco, pero esta ciudad inspira en muchos aspectos: en productividad, en exportaciones, en eficiencia, y también inspira en la relación empleo privado, empleo público”.

«Esto es un modelo. Si habría cien Rafaelas, el país sería distinto. Por supuesto que esta mesa de vinculación la propongo a todo nivel».

«La experiencia de los terrenos de la UNRAF en la que participaron todas las fuerzas políticas debería suceder todas las semanas, porque a toda la gente le estas marcando que vas por el buen camino, que tenes un futuro programado, pensado”.

 

¿Qué ves que le falta a la sociedad para tomar más conciencia de este modo de ser que tiene la ciudad?

«Lo veo en muchos de los chicos que les falta hambre de gloria, de querer avanzar y progresar. Que identifiquen que el trabajo y el esfuerzo son la forma de hacerlo. Por supuesto que no todos son así, hay cuadros técnicos  excelentes y gente que acepta el desafío y para mí es un poco la atmosfera general”.

“Primero, hay muchos que han hecho plata y no fue trabajando. Hay una cuestión que es el ánimo, y cuando ese joven desanimado percibe que hay otro diálogo en la sociedad y otros parámetros donde la dirigencia se pone de acuerdo, por ejemplo, la justicia se pone de acuerdo y pone un tipo preso, un corrupto, entonces vos decís…  ‘Ah, pusieron cinco corruptos presos, algo ha cambiado’. Y cuando se empiece a percibir una sociedad así, más correcta y, desde el punto político, menos mezquina, cuando la juventud perciba ese cambio,  cuando todo el mundo empiece a percibir eso, habrá otro espíritu para poner el cuerpo, para empujar para adelante y para que aparezcan nuevas situaciones solidarias».

«Cuando el país perciba que hay otra tónica y que se quiere sacar al país de la decadencia en la que está, cuando se perciba que eso va en serio, van a cambiar muchas cosas”.

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