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Orgullo santafesino: en solo 10 horas programó un robot y ganó una competencia nacional

Una noche en la pieza de su casa le alcanzó a Alan Petrucci para salir primero en la Liga de Robótica Argentina. El joven estudiante codificó una táctica específica que le permitió vencer a oponentes de todo el país en el torneo de sumo robótico, llevando a nuestra provincia a la cima de la lucha simulada.

 

Termina uno de los últimos días de clase del año, pero Alan decide no pierde el tiempo. Llega a su casa, se mete en su habitación, prende la compu, ordena sus apuntes y se dispone a terminar de programar el robot con el que saldrá campeón argentino horas después.

Alan Petrucci, alumno de tercer año del Centro Educativo Jerárquicos, hace fácil lo difícil. Él le resta dramatismo a temas que podrían resultarle complejos al promedio de estudiantes de su misma edad. Todos reconocen su faceta autodidacta, aunque él dice que su gusto por estos temas los heredó de su papá, que es técnico en funcionamiento y reparación de máquinas automáticas en una imprenta de la ciudad. «Siempre me gustó todo lo relacionado a la tecnología. La verdad que me entusiasma mucho. Creo que hay que hacer algo lindo con el tiempo», contó a El Litoral sobre su motivación.

La aventura contrarreloj comenzaría diez horas antes. El joven tenía la estrategia en mente, pero debía perfeccionarla. «Apenas llegué de la escuela, me puse a hacer todas las pruebas que me faltaban porque no tenía más tiempo. Estaba un poco cansado, pero con ganas de terminar lo que se me había ocurrido. Cerca de las once todavía lo estaba mejorando, pero entregué el Scribd porque ya estaba sobre la hora. Se me iba el tiempo o me iban a mí», dice Alan.

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«Alan es de estar mucho tiempo en la habitación haciendo cosas con la compu. Yo me enteré también ese día que iba a participar, me tomó de sorpresa, pero le dije que le dé para adelante, porque para mí lo principal es que se anime a competir con lo que sabe hacer. Si gana, mejor, pero sino es importante que participe porque ya con eso suma aprendizajes», agrega su mamá, Irina Robert, con una sonrisa cada vez que su hijo explica los detalles del certamen a este medio.

 

La idea para el oro en lucha simulada

Desde la compu que tiene en su casa, compitió contra equipos de distintas provincias del país en la RoboLiga 2021. Alan ya había participado este año en la Copa de Robótica donde, junto a sus compañeros del CEJ y de la escuela técnica Alem, armaron el robot sanitizador «Steel Bridge», que posa como trofeo en la dirección de la Institución. Esta vez, el campeonato elegido fue el de Sumo Robótico Virtual, organizado por la Facultad de Tecnología Informática de la Universidad Abierta Interamericana. Su robot «Centinela» debió luchar contra los demás, intentando empujar a otro afuera del dohyo -ring de sumo-. Su tarea fue programar el código con el estilo de pelea. La dificultad radicó en que no podía hacerlo «en vivo», sino que tuvo que elaborarlo y entregarlo para que luego sea cargado en los simuladores.

Si bien todos los robot tienen las mismas características, Alan diseñó para su «Centinela» una táctica que le terminó dando la victoria. «Me senté y lo primero que pensé fue ¿qué harían los demás? Entonces me imaginé que lo más simple sería atacar para adelante y busqué una forma de evitarlo. Lo que yo hice fue armar una estrategia al estilo torero, donde me ponía cerca del límite y una vez que me querían empujar los rodeaba y lo empujaba de atrás que tenían menos resistencia», contó sobre su idea.

También valoró la ayuda de su profesor de tecnología educativa, que le aconsejó que se pruebe contra otros robots ya programados para «testear» el suyo. «Yo veía que le ganaba fácil al robot de ejemplo, pero en la competencia me iba a enfrentar a distintos robots. Así que el profe me pasó archivos de otros chicos que habían participado y pude darme cuenta que no estaba tan bien como parecía. Ahí fue que le cambié algunos valores y lo seguí perfeccionando hasta que me di cuenta que ya estaba cerca del límite y lo mandé».

Lo más difícil dijo fue dar con los límites del dohyo, compuesto de dos círculos, uno negro y uno blanco. «Tuve que hacer mucho testeo para calcular bien las chances, porque hay cinco sensores, uno adelante, dos atrás y un lector de huella de piso, sumado a que los valores iban cambiando de forma aleatoria».

Alan salió primero en la competencia y ganó cuatro cuentas de hosting diseño de sitio, tres parlantes bluetooth y un kit de desafío de lego de mil quinientas piezas para construcción de robots. Más allá de los premios, resaltó el desafío de la competencia e invitó a quienes los interesados a sumarse.

 

Mirador Provincial.

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