Fue a su hermana a quien le pudo hacer una breve referencia de algo que “la incomodó” en la atención recibida por el médico. En un primer momento esta joven, por su estado anímico, no pudo relatar con tanto detalle como la víctima anterior, que sí logró brindar en la entrevista en Cámara Gesell realizada en la tarde del lunes.

En las historias clínicas secuestradas consta que los médicos que las atendían en cada caso era quien se encontraba de guardia en ese momento, por lo que tampoco conocían el nombre del profesional. Las dos chicas, al momento de decir quién fue el agresor, realizaron una descripción física del profesional: un hombre grande, de baja estatura y calvo. Es decir, no surge de la investigación que pueda existir animosidad por parte de las dos jóvenes contra el profesional.