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¿Vinos sin alcohol? Promueven la producción en Argentina y generan polémica

Un cambio en la legislación permitirá que se elaboren en el país. “No es jugo de uva”, dicen quienes están a favor del proyecto.

 

El vino sin alcohol pierde su esencia”. Así de tajante es la respuesta de José “Pepe” Galante, uno de los enólogos con mayor trayectoria en la industria argentina. «¿Y el café descafeinado, deja de ser café?», retruca Martín Hinojosa, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). El funcionario es uno de los impulsores del proyecto para modificar la reglamentación que permitirá producir en el país botellas «alcohol free».

El objetivo del INV es atraer nuevos consumidores. Por razones de salud, gustos, o alimentación light, son muchos los argentinos que no beben vino. Una encuesta de la consultora W, difundida en julio de 2020 por Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina), mostró que el 27 % de los hombres y el 37 % de las mujeres de la muestra no consumían alcohol.

No podemos ir en contra del mercado abstemio”, dice el enólogo Ángel Mendoza, dueño de bodega Domaine St Diego, quien usó su perfil de Facebook para fundamentar su posición a favor de los vinos desalcoholizados. “El vino sin alcohol no es para entendidos. Es para una sociedad joven, sana, madura y libre de alcohol”; planteó, y despertó opiniones encontradas.

El posteo en Facebook del enólogo Angel Mendoza a favor de los vinos sin alcohol.
El posteo en Facebook del enólogo Angel Mendoza a favor de los vinos sin alcohol.

Uno de los seguidores del enólogo consideró que el vino sin alcohol “técnicamente se llama jugo de uva”Pero no es así. Y lo explica Patricia Ortiz, presidenta de Bodegas de Argentina: «El  vino sin alcohol primero es vino y luego es sometido a un proceso para desalcoholizarlo”.

«El vino sin alcohol no presenta el cuerpo, la estructura ni el volumen de un vino tradicional”, aclara Mendoza. Mientras Ortiz ejemplifica que al gusto se percibe “más aguachento”. Y que es posible que a los consumidores tradicionales del vino no les satisfaga esta nueva bebida.

En la suma de virtudes, el enólogo Mendoza sugiere que el vino “alcohol free”, es ideal en mujeres embarazadas o en período de lactancia, para personas con trastornos hepáticos y para consumirlo en un almuerzo de trabajo en el que preferimos menos alcohol. Quizás lo más disruptivo de su manifiesto es que «es una inteligente y anticipada respuesta de la industria a lamentables trastornos de alcoholismo”.

El enólogo Ángel Mendoza, a favor del vino sin alcohol.
El enólogo Ángel Mendoza, a favor del vino sin alcohol.

Por su parte, Pepe Galante, gerente enológico de Bodega Salentein y propietario de la bodega Puramun, aclara que no se opone a la producción de vinos sin alcohol pero cree que la bebida tal cual proviene de la mitología griega, del Dios Baco, perdería su esencia. “Dejaría de ser lo que es para nuestra cultura latina”, afirma. Galante no puede decir si le gustan o no porque confiesa jamás haber probado vinos sin alcohol: “Tomé vinos reducidos en alcohol pero nunca desalcoholizados”.

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En cambio el bodeguero José “Pepe” Zuccardi, presidente de Coviar, dice que se animaría a producir este tipo de vinos y explica que la tecnología permite hacer procesos para desalcoholizar los vinos. Y piensa: “Es una opción que no podemos descartar cuando todos los estudios de mercados nos dicen que tenemos que descontracturar al vino y hacerlo accesible a los distintos consumidores”.

Más pragmática, la presidenta de bodegas de Argentina, opina: “Como todo negocio, si funciona, bienvenido sea”. Destaca que es una tendencia que crece en el mercado de Estados Unidos y en países de mayoría musulmana, donde por cuestiones religiosas o de salud, hay un consumidores que eligen bebidas de baja graduación alcohólica.

 

Cuándo y cómo se producirán los vinos sin alcohol en Argentina

El presidente del INV contó a Clarín que la nueva reglamentación que permitirá producir vinos sin alcohol saldrá pronto. Calculó que será durante noviembre, cuando terminen de analizar todo el marco legal. “Estamos viendo que en Argentina, como en el exterior, hay una tendencia a consumir vinos con menor graduación alcohólica”, sostiene Hinojosa. Subraya que el producto nace siendo vino y luego se reduce o elimina la graduación alcohólica.

Martín Hinojosa, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
Martín Hinojosa, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

“Ya hay bodegas que están preguntando por estos vinos. En el peor de los casos, vamos a vender poco, y en el mejor, mucho”, analiza. Y habla del beneficio que significa para el comercio exterior: “Si sumamos nuevos países a los cuales vender, entrarán divisas genuinas a la Argentina”.

Pero la razón número uno que esgrime es mirar “todos los mercados posibles”. “Competimos en un negocio más amplio: con aguas, cervezas, jugos, gaseosas y otros destilados en el negocio de la sed”, dice. Explica que nadie será obligado a producir vinos sin alcohol, es una alternativa que se abre para los interesados en nuevos mercados.

En el mercado internacional hay vinos sin alcohol tintos, blancos y espumosos.
En el mercado internacional hay vinos sin alcohol tintos, blancos y espumosos.

Decidido a dar este paso, Hinojosa reveló que ha recibido llamados de gerentes de varias bodegas de Mendoza y una de San Juan -que le interesa el mercado indio- que le han manifestado su interés de producir vinos sin alcohol.

Sin embargo, en esta última provincia cuyana la propuesta del INV cosechó más detractores que adherentes. Bodegueros, enólogos y productores criticaron la iniciativa y recordaron que en 2017 fracasó el plan del gobierno provincial de otorgar subsidios a la industria para bajar la graduación alcohólica, según difundió el Diario de Cuyo.

La ley 14878 dice que vino es el fermento del zumo de uva fresca, y al fermentar produce alcohol. Solo se permiten bebidas con un mínimo de 5 grados. «Para qué vas a hacer fermentar un volumen que después le sacas el alcohol y ya no es vino», planteó el sanjuanino Angel Leotta, al frente de la Cámara Vitivinícola. También, en una postura crítica, Juan José Ramos, dirigente de la Asociación de Viñateros, sospechó de “una maniobra para cambiar la ley de vinos»; y a partir de eso, «hacer vino sin uvas, con otras frutas, o pagar menos».

Pese a la resistencia de algunos sectores, el proyecto está en marcha. Y cuando las botellas lleguen a las góndolas y vinotecas, será la hora de que el consumidor argentino tenga la palabra.

 

Clarín

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